lunes, 17 de abril de 2017
Los trazos de la mano invisible, 1
El punto de partida es el punto de inicio. O tal vez al revés. Cuando comenzó todo, tal vez aún dormías. ¿Quién puede decirte realmente si seguías dormida, o si era el rescoldo de un sueño que te atrapó durante toda la madrugada? Lo cierto es que bajaste los pies a la alfombra y la pintura se había esparcido por todo el suelo. Si hubieras sabido lo que pasaría días después, tal vez no habrías corrido a la ventana como lo hiciste.
¿A dónde han corrido los signos, las puntuaciones? ¿Quién te dejó en las manos solamente pinceles y colores? ¿Solamente?
La mañana te recordó a tu infancia, la primera vez que hundiste tus manos en el pan fresco, cuando preguntaste cuál era el origen de las estrellas. La mañana, decidiste, es cuando los sueños descansan y el mundo se dispone a responder tus preguntas.
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